El cambio climático nos afecta a todos, desde los agricultores hasta los consumidores. Los períodos de sequía y las lluvias intensas afectan al rendimiento de los cultivos y alteran las operaciones, repercutiendo en nuestra cadena de suministro. Al mismo tiempo, los sistemas alimentarios mundiales son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones globales, lo que los convierte en un factor importante en el cambio climático.
Por eso, es esencial actuar en ambos frentes. La mitigación del cambio climático se centra en reducir las emisiones a lo largo de toda la producción alimentaria y las cadenas de suministro. Por su parte, la adaptación al cambio climático ayuda a los agricultores y a nuestras operaciones a adaptarse a las condiciones cambiantes y a reforzar su resiliencia frente a los efectos futuros del cambio climático.
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