Congelado o fresco: la opción más inteligente para una alimentación sana y asequible

22 October 2026

Descubra lo que revelan los estudios más recientes y por qué lo congelado es una opción inteligente, tanto en casa como en las cocinas profesionales.

Comer bien no tiene por qué costar más. Las frutas y verduras congeladas permiten que las comidas saludables sean más asequibles, reducen el desperdicio alimentario y aportan mayor flexibilidad a la cocina del día a día.

Las cifras: lo congelado es ahora un 36 % más barato

Con los presupuestos familiares bajo presión, el coste de una alimentación saludable sigue siendo una preocupación para muchas familias. Sin embargo, elegir alimentos saludables no implica necesariamente gastar más.

Según un nuevo estudio de la British Frozen Food Federation (BFFF), una familia de cuatro personas en el Reino Unido, en la que cada miembro consume cinco raciones de 80 g al día, podría ahorrar unas 1.314 £ (aprox. 1.566 €) al año al optar por frutas y verduras congeladas en lugar de frescas.

El estudio, publicado en octubre de 2026, comparó el coste de raciones de 80 g de cinco productos: brócoli, espinacas, verduras variadas, fresas y arándanos, a partir de los precios de cuatro grandes cadenas de supermercados británicas. Una ración de producto fresco costaba de media 51 peniques (aprox. 0,61 €), frente a 33 peniques (aprox. 0,39 €) en el caso del congelado. Además, la diferencia ha aumentado en el último año: el ahorro potencial ha crecido en unas 200 £ (aprox. 238 €).

Estas cifras se basan en los precios de supermercados británicos; el ahorro real varía según el país, el distribuidor y el producto. Aun así, demuestran que los productos congelados facilitan el acceso a una dieta variada y merecen un lugar destacado en una cesta de la compra que cuida los costes.

Valor nutricional: del campo al congelador

Aunque los productos frescos suelen considerarse la opción más saludable, no son necesariamente más nutritivos que sus alternativas congeladas. Algunas vitaminas disminuyen tras la cosecha, en función del tipo de producto y de cómo se almacena y transporta. Por ello, las frutas y verduras congeladas pueden conservar en ocasiones más nutrientes que los productos frescos que han pasado más tiempo en la cadena de suministro.

La investigación lo confirma. Un estudio de dos años de la University of Georgia, publicado en el Journal of Food Composition and Analysis, comparó ocho frutas y verduras de consumo habitual, entre ellas brócoli, espinacas, guisantes, fresas y arándanos. Se analizaron tres formas: fresco el día de la compra, congelado y fresco tras cinco días en el frigorífico. En la mayoría de los casos, los investigadores no encontraron diferencias significativas en el contenido vitamínico. Cuando sí las había, el producto congelado superaba al fresco almacenado con más frecuencia que a la inversa.

En Ardo, las verduras, frutas y hierbas aromáticas se congelan poco después de la cosecha, en instalaciones situadas cerca de los campos en su país de origen. Reducir al mínimo este intervalo permite preservar de forma óptima su calidad nutricional, sabor, color y textura.

En otras palabras, elegir congelado no significa renunciar al valor nutricional a cambio de un mejor precio: en muchas frutas y verduras habituales, obtiene niveles de vitaminas similares con un coste por ración inferior.

Menos desperdicio, más control de costes

Según la BFFF, el principal motivo por el que los productos congelados cuestan menos es que en la cadena del frío se desperdicia menos alimento. Y eso importa: cada ingrediente desechado supone no solo un coste, sino también el agua, la energía y el esfuerzo empleados en producirlo y transportarlo.

Las frutas y verduras congeladas ayudan tanto a los hogares como a los profesionales de la restauración a reducir el desperdicio evitable. Gracias a su larga vida útil, los ingredientes están disponibles durante más tiempo y solo se utiliza la cantidad necesaria en cada ocasión. Para los hogares, esto se traduce en menos ingredientes olvidados en el frigorífico y mayor flexibilidad a la hora de planificar las comidas.

En las cocinas profesionales, los ingredientes congelados facilitan un racionamiento más preciso y una gestión de existencias más eficiente. Los productos preelaborados reducen además el tiempo de preparación y las mermas, lo que permite a las cocinas controlar mejor sus costes y adaptarse con mayor facilidad a una demanda cambiante.

Una opción práctica para el día a día

Integrar una alimentación nutritiva en la rutina diaria requiere soluciones que se adapten a distintos presupuestos, ritmos y necesidades culinarias. Ya sea para una comida familiar o para la restauración a gran escala, los productos congelados permiten mantener en el menú una amplia variedad de verduras, frutas y hierbas durante todo el año. Asequibles, nutritivos y con menos desperdicio, demuestran que comer bien y gastar con inteligencia van de la mano.

Descubra la gama de verduras, frutas y hierbas congeladas de Ardo e inspírese para su próxima creación culinaria.



Fuentes